Revista “NEO2”

Fecha: abril 2010

Reseña de la publicación “Antoni Morillas, de grafista a diseñador gráfico” realizada por Emilio Gil.

Emilio Gil es Diseñador Gráfico. Fundador en 1980 de Tau Diseño, una de las empresas españolas pioneras en servicios de Diseño, Comunicación Institucional y creación y desarrollo de Programas de Identidad Visual Corporativa.

Pioneros

“Antoni Morillas, de grafista a Diseñador Gráfico” es el tercer libro que aparece en pocos meses sobre el trabajo de los pioneros del Diseño Gráfico español. Se puede decir que la serie en España empezó con un título que tuve el privilegio de escribir y que está suponiendo el origen de una revisión apasionada de la obra de una generación de grafistas con un enorme talento que no lo tuvieron nada fácil. Desde la visión de esta era “post…script” nos cautivan la sutileza de los fondos, la superposición de figuras (“capas” lo llamaríamos ahora), la transmisión de matices en el dibujo de unas letras concretas, la potencia de las ideas que transmitían en sus trabajos… Tal vez la inexistencia de los ordenadores les obligaba a proponer soluciones sintéticas, potentes; más conceptuales. Los Pioneros nos confirman en la idea del historiador de arquitectura William Curtís de que hay una distancia sustancial «entre los creadores que toman los “tics” concretos de un período y las personas que adquieren una profunda comprensión del tiempo al que pertenecen». El mismo lenguaje puede derivar en una obra de arte o en un mero gesto de moda. ¿Qué hemos ganado y qué hemos perdido con respecto a la generación de los Pioneros? Estos profesionales contaban con unos recursos sustancialmente más limitados. Desde las herramientas de trabajo hasta los materiales, pasando por los tiempos empleados en cada encargo o los interlocutores con los que se relacionaban. No quiero aportar respuestas, en este momento solo me interesan las preguntas: ¿mejora el resultado final de un trabajo contar con la posibilidad de elegir entre treinta mil familias tipográficas en vez de doscientas?, ¿quién aporta mayor criterio a la hora de sancionar el acierto de un trabajo: un gestor de marca que maneja términos anglosajones con soltura, o el gerente de una empresa sin una formación específica en estos aspectos pero que conoce a la perfección y sin “intermediarios” sus necesidades?; el ordenador, ¿me permite ganar tiempo para reflexionar mejor sobre un proyecto, o tan solo me facilita diseñar más rápido acelerando los procesos de producción?… Bienvenida sea esta oleada de libros que nos permite admirar a estos profesionales y su trabajo, que nos obligan a plantearnos preguntas y que, además, vienen a hacer justicia a una generación de diseñadores de una enorme importancia dentro de nuestra cultura reciente y que nos reafirman en esa vieja teoría de que el status de arte no es una cuestión de género, mayor o menor, sino de calidad en lo realizado.

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